En el sur de Veracruz, a orillas del río Tesechoacán, hay una comunidad que ha decidido no soltar sus raíces. En Playa Vicente, donde en los últimos años la violencia ha marcado parte de la vida cotidiana, la respuesta de sus habitantes no ha sido el silencio, sino la organización.
Del 15 al 19 de julio de 2026 se llevará a cabo la edición número 21 del Festival del Tesechoacán, un encuentro cultural que, más allá de su cartel artístico, representa un esfuerzo colectivo por mantener vivas las tradiciones de la región.

No es un festival convencional. Desde su origen en 2004, este evento ha sido construido por la propia comunidad: familias, músicos, promotores culturales y voluntarios que año con año hacen posible una celebración que gira en torno al son jarocho, los fandangos y la convivencia.
Cultura como resistencia comunitaria
En una región golpeada por hechos de inseguridad, el festival se ha convertido en una forma de resistencia social. Aquí, la música no solo es entretenimiento, sino una herramienta para reconstruir el tejido comunitario.
Durante cinco días, Playa Vicente se transforma en un espacio donde convergen generaciones. Hay talleres para niñas, niños y adultos; presentaciones editoriales; música tradicional y popular; y, sobre todo, fandangos jarochos que conectan a los asistentes con la esencia cultural del sur veracruzano.
El sonido de la jarana y el zapateado sobre la tarima no solo marcan el ritmo de la fiesta, también representan la permanencia de una identidad que se niega a desaparecer.
Un festival que se sostiene entre todos
A diferencia de otros eventos, el Festival del Tesechoacán es autogestivo. Esto significa que gran parte de su realización depende del apoyo comunitario y de quienes creen en la importancia de preservar estos espacios culturales.
Para esta edición 2026, los organizadores han ampliado la convocatoria de apoyo más allá de Playa Vicente, invitando a personas de distintas regiones de Veracruz y del país a sumarse.
Las formas de participar van desde la difusión del evento hasta aportaciones económicas, en un modelo donde cada contribución —por pequeña que sea— resulta fundamental para levantar el festival.

Turismo cultural con identidad
Para quienes buscan experiencias distintas, el Festival del Tesechoacán representa una oportunidad de acercarse a un turismo más auténtico: el que no se construye desde la infraestructura, sino desde la gente.
Aquí no hay escenarios masivos ni producciones espectaculares, pero sí hay comunidad, tradición y un entorno natural marcado por el río Tesechoacán, que acompaña esta celebración desde su origen.
Visitar Playa Vicente durante estos días es formar parte de una experiencia donde la cultura se vive desde adentro, donde el visitante no solo observa, sino que participa.
Una invitación abierta
En medio de un contexto complejo, la comunidad de Playa Vicente insiste en algo sencillo pero poderoso: reunirse, celebrar y preservar lo que les da identidad.
El Festival del Tesechoacán 2026 no solo es una agenda cultural, es un recordatorio de que, incluso en escenarios adversos, las tradiciones pueden seguir siendo un punto de encuentro.
Y este año, más que nunca, ese encuentro necesita de todos



