La noche del 15 de septiembre de 2025, Claudia Sheimbaum Pardo, protagonizó el primer Grito de Independencia como presidenta de México.
El protocolo de este festejo es una tradición que representa el acontecimiento que dio inicio a la lucha armada que llevaría al territorio a liberarse de la corona española y convertirse en un país autónomo, a principios del siglo XIX.
El acto que llevó a cabo Sheimbaum Pardo es especial en varios sentidos. En primer lugar, porque se trata de la primera mujer en ejercer el máximo poder político de los Estados Unidos Mexicanos; segundo, porque es la segunda persona presidenta de un movimiento que ha instaurado una fuerza política no vista desde la segunda mitad del siglo XX -sí el PRI-; y tercero, porque agregó elementos simbólicos que visibilizan a las mujeres de la historia que participaron en esta lucha y que hasta ahora no habían sido puestas en el ojo público.
Lo último es relevante porque la representación es importante en un país donde, en pleno siglo XXI, no es común que las mujeres ejerzan el poder al igual que los hombres. Donde aún, en algunos sectores, se cree que el expresidente Andrés Manuel López Obrador – a quién ella continúa llamando presidente- sigue decidiendo el destino del país mientras ella, por ser mujer, solo opera según indicaciones.
De lo que se debe y puede analizar de los resultados de su primer año de gobierno en materia económica, política y social, también es importante destacar qué y cómo comunica la primera jefa del Estado Mexicano, un país que hoy cumple 215 años del inicio de su era independiente.
Para ello hago un comparativo entre los elementos que conformaron el último grito de Independencia del expresidente AMLO -septiembre, 2024-y el primer Grito de Independencia de Claudia Sheimbaum.
Visibilizar mujeres: el grito de Sheinbaum
Los cambios aplicados por Sheimbaum en esta ocasión a la ceremonia son posibles porque el protocolo y la arenga que menciona cada presidente en su oportunidad no están regulados por la Constituciones o las leyes, no así el Escudo, el Himno Nacional y la Bandera, a cuyos símbolos se les debe un respeto marcado en su respectiva ley
Claudia Sheinbaum realizó modificaciones importantes a la ceremonia del Grito de Independencia que se llevó a cabo en el balcón principal de Palacio Nacional, en comparación con su antecesor.
Por primera vez, la escolta encargada de entregarle el lábaro patrio estuvo conformada por seis mujeres cadetes del Heroíco Colegio Militar. Se colocó una imagen de la corregidora Josefa Ortiz Telléz Girón, en lugar de los retratos de José Maria Morelos y Pavón o Ignacio Allende, que fue la que se pudo obervar en la transmisión en vivo en sus redes sociales.


En días previos, la presidenta mostró en redes sociales la elaboración de la banda presidencial que portó, confeccionada y bordada por mujeres de la Dirección general de fábrica y vestuario de la Secretaría de la Defensa Nacional.
La arenga estuvo conformada por menciones a las mujeres protagonistas de la Independencia de México, como Josefa Ortiz Téllez Girón, a quién nombró con su apellido de soltera, restándole la connotación de pertenencia hacia un hombre que ninguna mujer debe tener; y Leona Vicario. Así como a las mujeres indígenas.
Mexicanas, mexicanos
Viva la Independencia
Viva Miguel Hidalgo y Costilla
Viva Josefa Ortiz Téllez Girón
Viva José María Morelos y Pavón
Viva Leona Vicario
Viva Ignacio allende
Viva Gertrudis Boca Negra
Viva Vicente Guerrero
Viva Manuel Molina
Vivan las heroínas anónimas
vivan las heroínas y héroes que nos dieron patria
Vivan las mujere indígenas
Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes
Viva la dignidad del pueblo de México
Viva la libertad
Viva la igualdad
Viva la democracia
Viva la justicia
Viva México libre, independendiente y soberano
Viva México, viva México, viva México
Sheimbaun Pardo estuvo acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba. La imagen de su pareja sentimental al lado, y detrás de la Jefa de las Fuerzas Armadas es impactante, para todas y todos aquellos acostumbrados a que el orden jerárquico de una relación personal sea al revés.
La cuarta transformación: el grito de AMLO
En cambio, el último grito de independencia de AMLO estuvo marcado por el adiós a un personaje que desde su discurso ha promovido un cambio sustancial al país: la Cuarta Transformación.
La bandera fue portada y entregada por seis cadetes varones del Heroico Colegio Militar. En su camino al balcón, sobresalió la imagen de José María Morelos y Pavón, mientras que AMLO estuvo acompañado de su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller.
En su arenga, además de poner en primer lugar a los héroes varones, le dio prioridad a valores universales, así como al movimiento político que inició: la Cuarta Transformación.
Mexicanas, mexicanos
Viva la Independencia
viva Miguel Hidalgo
Viva Josefa Ortiz de Domínguez
Viva Ignacio allende
Viva Leona Vicario
Viva José María Morelos y Pavón
Viva Vicente Guerrero
Vivan las heroínas y los héroes anónimos
Viva la libertad
Viva la igualdad
Viva la justicia
Viva la democracia
Viva nuestra soberanía
Viva la fraternidad universal
Mexicanas, mexicanos que muera la corrupción
Muera la avaricia
Muera el racismo
Muera la discriminación
Que viva el amor
Vivan los trabajadores mexicanos que son de los mejores del mundo
Vivan nuestros hermanos migrantes
Vivan los pueblos indígenas
Viva la grandeza cultural de México
vivan todas y todos los mexicanos
Viva la Cuarta Transformación
Viva México, viva México, viva México
Debo admitir que, como millenial y feminista, ver y escuchar el primer Grito de Independencia de la primera presidenta de México me emocionó de manera especial. Acostumbrada a observar en distintos niveles sociales a hombres ejerciendo el poder económico y político, incluso desde la familia, significó sin duda una sensación de orgullo y motivación.
Si bien el trabajo en materia de género desde el Gobierno Federal ha avanzado, continúa en una perspectiva binaria que se aleja de reconocer las identidades diversas. Falta mucho por hacer. Sin embargo, se aprecia como un paso gigante -al menos en el discurso-, en la lucha de reconocer y aceptar el trabajo de las personas sin importar su género, etnia o clase social, de la mano de una “presidenta con A”.




