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    Teatro de títeres: fascinación por el arte y el juego

    De carácter imaginario, divertido y con su capacidad de crear universos en pocos metros cuadrados, el teatro de títeres resalta entre las artes escénicas por su manera de entrar en el inconsciente de las personas, haciendo que quienes lo vivan no lo olviden nunca.

    “Eso es una como una suerte de fascinación en la psique humana, en la parte donde nunca dejamos de ser niños es una ilusión. Entonces, en los títeres se ve realizada esa magia. La animación de los títeres es muy delicada e importante”, compartió Silvia Ouviert, maestra titiritera y creadora de “La ensalada”, a Paralelo90.

    El teatro de títeres es un espectáculo escénico en el que se cuenta una historia a través de la figura animada de un muñeco, transmiten un mensaje casi siempre positivo para reflexionar, tomar conciencia y transmitir buenos valores. A decir de la maestra Arminda Vázquez, directora del grupo Dragón Rojo, se trata de una muestra que promueve la imaginación y la creatividad.

    “Es importante mostrar a la gente lo que es posible hacer con un arte que es como casi como un juego, porque los muñecos siempre nos remiten a los juegos de los niños, entonces es divertido”. -Arminda Vázquez.

    Agrega que este trabajo debería tener un apoyo muy especial, pues es una antesala del disfrute de las artes escénicas. Si se logra acercar a los niños a estas funciones, es muy probable que en un futuro sean un público que busque otras experiencias artísticas.

    “Sabemos que les va a gustar, entonces de esa manera se puede ir formando público para teatro, para danza, para muchas otras artes escénicas, y pues hay que educar al público desde los pequeñitos”, añade.

    De la idea al teatrino

    El proceso creativo para crear una historia y convertirla en una función varía según el artista. Por ejemplo, hay ocasiones en que los titiriteros escriben la historia, pero aún no tienen los títeres; entonces comienzan la construcción del personaje, exploran los materiales, buscan descubrir cómo se comportan y trabajan hasta que el muñeco logré moverse como ellos quieren.

    Silvia Ouviert destaca la importancia de esta investigación: “Por más que tú lo hayas planeado, siempre llega un momento en que dices ‘Este personaje, ¿qué puede hacer?’ Y entonces investigas su movimiento, investigas que puede hacer esto, pero esto no, que puede hacer aquello que ni te imaginabas que podía hacer.”


    En otros casos, empiezan con un texto hecho por alguien más y construyen los personajes sobre esa historia. O al revés, producen un personaje que les gusta tanto que crean la historia entorno a él, porque para el titiritero es importante que logre estar en escena.

    “A mí me ha pasado algunas veces que cuando tengo un montaje en proceso, el montaje no me deja dormir, hasta que la idea no toma forma y sale, y se presenta, no me deja en paz, me persigue y es una idea como demasiado importante para dejarlo de lado”, comparte Ouviert.

    De cualquier manera que se aborde el proceso creativo, considera que como artista siempre se tiene algo que decir. Las ideas parten de una postura ética ante determinadas situaciones y la necesidad de transmitirlas a través de las técnicas creativas y artísticas.


    “Pienso, además, no solo que es así, sino que debería de ser así siempre que una persona quiere tomar la enorme responsabilidad de hacer una obra escénica […] Vaya, esa es la decisión ética de qué es lo que vas a decir, cómo decirlo” afirma.

    Construcción del títere y su universo

    Existen diferentes tipos de títeres, uno de ellos es el bocón – como los muppets de Jim Henson –; poseen una boca muy definida que es manipulada por el titiritero para dar la ilusión de que el títere habla. Existen también los de varas, se manipulan desde una varilla central y otras añadidas en las partes más importantes que se quieran animar del personaje.

    Los de hilo – conocidos en el México del siglo XIX y XX por la familia titiritera Rosete Aranda “Autómatas” – son considerados tradicionales, se manipulan a través de la cruceta – una pieza de control hecha de madera – los cuatro o seis hilos que mueven el personaje.

    En los de guante, la mano se introduce en toda la estructura, se manipulan a través de la muñeca y los dedos. Los más antiguos son los javaneses o de sombras, utilizan las sombras proyectadas por títeres manipulados con varillas contra una pantalla translúcida iluminada desde atrás.

    Además de la elegir el tipo de títere, existen dos maneras de escenificar. La más tradicional es hacerlo en un teatrino, un espacio que funciona como el escenario de los títeres, el maestro titiritero permanece oculto y necesita un entrenamiento especial para mantener los brazos arriba durante largo tiempo, y así manipular los personajes.

    La segunda forma es de mesa, es considerada una forma moderna porque hace más de treinta años no se veía, trata tal cual de una mesa forrada sobre la que ponen la escenografía y el titiritero siempre está a la vista, suele vestirse todo de negro o combinado con la escena para mantener la atención en los títeres a quienes manipula a su altura.


    Al respecto, Silvia Ouviert comparte que las posibilidades en el teatro de títeres fue lo que la motivo a tomar esta profesión.

    “Lo que yo entendí era que para los títeres no había imposibles. Porque si tú quieres hacer un montaje que requiera un bosque, lo puedes hacer, porque tu bosque se reduce a 2 metros cuadrados. Cuando entendí que yo podía meter todo el universo que se me ocurriera… […] en ese momento me gustó muchísimo”.

    Retos para la gestión del arte titiritero

    Pese a que en el Sistema de Información Cultural de México (SIC) solo se encuentran registrados dos grupos artísticos dedicados al teatro de títeres, existen otras propuestas de manera informal.

    Para los grupos es complicado mantener un público que les permita sostenerse. El teatro de títeres, como varias artes escénicas, se ve opacado por otras maneras de entretenimiento como lo es el streaming, los conciertos y el cine.

    Silvia Ouviert nos cuenta: “Cuando mi mamá era niña había títeres siempre […] había carpas porque pues no había televisión. […] Pero esos tiempos ya pasaron, con la llegada de la televisión, las artes escénicas tuvieron una competencia verdaderamente formidable porque son visuales también, ¿no?. Y porque es muchísimo más barato, no tienes ni que salir de tu casa”.

    Los titiriteros de Veracruz llevan adelante su trabajo con dos fuentes de ingreso, la primera son las contrataciones por parte de las casas de cultura, mayormente de la Secretaria de Cultura de Veracruz, y de esta misma institución en espacios públicos.


    “Pasaron creo que 3 años una gestión que nos permitía ponernos ahí en fin de semana (en la calle Gutiérrez Zamora del Centro Histórico de Veracruz). Nos ponían un estrado, nos permitían usar la energía, se presentaban los títeres, se presentaba un grupo de música, y luego otra vez, estábamos ahí amenizando la tarde. Era muy lindo […] le vestíamos a la ciudad porque ese es paso obligado de propios y turistas.” comparte.


    La segunda viene de las funciones que ellos mismos gestionan y promocionan esperando tener público, o bien, ofreciéndolas a instituciones y escuelas. Lo primero representa un reto, porque llenar la taquilla es difícil ya que es un trabajo para niños, Orviuet expone:


    “Se ha hablado mucho, que si la publicidad, que si esto, que si lo otro […] yo insisto en que es un asunto de dinero. Si una familia tiene tres niños y su mamá y su papá, porque es bueno que se compartan esas actividades, ya tenemos 500 pesos de entradas, 400 pesos de entradas que para una familia… Mientras estés en la función de títeres dirás, ‘Claro, valió la pena´ Pero cuando sales de la función de títeres que duró 1 hora, te enfrentas con qué ‘¿y el próximo fin de semana qué vamos a hacer?’ ¿Sabes? Es más fácil rentar películas, tener estas plataformas de cine, que hay ahorita tantas”.


    Es común, además, que estos artistas tengan otros proyectos o impartan clases sobre sus mismas diciplinas artísticas. Hay un trabajo por educar a los públicos, generar sensibilidad y por último crear la necesidad; pero también un entendimiento de que el arte no es una necesidad básica, aun así, es esencial.

    “Nadie me obligó a que yo decidiera por hacer títeres ¿no? Entonces, yo estoy haciendo lo que yo quiero. El artista hace lo que quiere. Una vez eso, tendrá que vérselas con que lo que quiere hacer, pues le dé para vivir como quiere vivir”

    El teatro de los títeres no se extingue


    Los titiriteros antiguamente se formaban por tradición, heredaban la profesión de sus familias. Actualmente, en el contexto europeo, la carrera de titiritero es de 8 años, porque tienen una tradición de montar ópera con títeres. En México la mayoría provienen de una formación general en artes escénicas, y después dedican parte de su trabajo a los títeres.

    La historia muestra que antes de la llegada de Cortés a México (suceso al que usualmente se le atribuye la llegada de este teatro) se conoce en Guatemala una piedra, bajo su relieve se ve una persona de perfil, en una mano tiene un títere de guante, y en la otra una vara con pequeñas palancas y un hilo, en la punta del palo hay un ave, lo que indica que eran títeres seguramente accionados.

    “Eso a mí me da la idea de que si forma parte de manera tan íntima de la creatividad humana. Entonces, no tiene manera de morirse, ¿No? Puede apagarse algún tiempo, puede convertirse en otra cosa, pero no puede dejar de existir […] a mí el futuro de los títeres no me da miedo”, asegura la maestra Silvia.

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