En el sur de Veracruz, donde la música no solo se escucha sino que se cuenta, nace una propuesta que mezcla tradición, narrativa y escena: Zoóngoro Bailongo, un cuento sonoro de raíz jarocha creado por Zenén Zeferino Huervo, reconocido músico y repentista, integrante del emblemático Chuchumbé.
Esta puesta en escena no es un concierto convencional ni una obra teatral en sentido estricto. Se trata de una experiencia híbrida donde la palabra, la música y la imaginación construyen un relato vivo, pensado especialmente para niñas y niños, pero capaz de conectar con públicos de todas las edades.
Un cuento que suena a Veracruz
Acompañado por los músicos de Sonoro Sueño, Zenén Zeferino da vida a la historia de Leovigilda, una leona de montaña, y sus amigos, quienes emprenden una travesía para enfrentar a una misteriosa amenaza: un monstruo que ha aparecido en la Ciénega Grande.
La clave de esta historia está en Cidronio, un viejo cedro que guarda secretos y que se convierte en pieza fundamental para entender el origen del conflicto.
A lo largo del relato, la música tradicional jarocha no solo acompaña la narrativa, sino que la impulsa. Cada verso, cada son, construye paisajes que remiten al sur de Veracruz: sus montañas, sus ríos y su fauna.
Más que entretenimiento: tradición y formación
Zoóngoro Bailongo también es una forma de acercar a nuevas generaciones a las raíces culturales del estado. A través de la oralidad y la música, el proyecto rescata elementos del son jarocho y los adapta a un formato accesible, lúdico y educativo.
La figura del repentista —capaz de improvisar versos en tiempo real— se convierte aquí en narrador, en guía y en puente entre la tradición y el público contemporáneo.
Una propuesta que recorre espacios culturales
Este proyecto ha sido presentado en distintos recintos culturales de Veracruz, consolidándose como una propuesta que combina identidad, arte y formación de públicos.
Ahora, Zoóngoro Bailongo llegará al puerto de Veracruz con una función programada para este viernes 15 de mayo en el Centro Cultural El Cason, un espacio que ha abierto sus puertas a expresiones artísticas independientes y de raíz comunitaria.
Una invitación a escuchar y imaginar
En tiempos donde el consumo cultural suele ser inmediato, propuestas como esta apuestan por algo distinto: detenerse, escuchar y dejar que la imaginación haga su trabajo.
Zoóngoro Bailongo no solo cuenta una historia, propone una experiencia donde la música y la palabra recuperan su esencia más antigua: la de reunir a las personas alrededor de un relato.
Y en ese ejercicio, el son jarocho vuelve a demostrar que no solo se baila… también se cuenta.




