ARTICULO DE OPINIÓN
Por Irasema Guadalupe Gómez García
Este Halloween, con mis alumnos de Inglés Intermedio 2 del Centro de Idiomas Córdoba de la Universidad Veracruzana, nos dimos a la tarea de celebrar de una forma diferente. Hubo historias de terror, sí, pero también algo que quizá no esperábamos: momentos de silencio, risas nerviosas y relatos que, sin darnos cuenta, terminaron hablando de nosotros mismos.

Todo comenzó con una pregunta: ¿y si el monstruo pudiera elegir otro camino?
Cada equipo tomó un personaje y se atrevió a imaginar una historia distinta para él. Detrás de las garras y las sombras apareció algo que todos, de alguna manera, hemos sentido alguna vez: el miedo a no ser aceptados, las ganas de pertenecer y la esperanza de que cambiar sí es posible. Y en ese ir y venir entre la ficción y la vida real hablamos de respeto, de equidad y de cómo podemos celebrar cuidando también el mundo que compartimos. Luego llegó el momento de contar nuestras historias frente al grupo.
Hubo voces que temblaron al inicio y que, poco a poco, encontraron confianza. Al final, nos dimos retroalimentación con cariño y honestidad, reconociendo los avances de cada quien y también lo valiente que puede resultar expresarse en una lengua que todavía estamos haciendo nuestra.

Como docente, experiencias como esta me recuerdan algo que considero fundamental: cuando los alumnos se encuentran con temas que de verdad les interesan, el idioma deja de ser solamente una materia y comienza a fluir como un medio natural para comunicarse. Y ahí es cuando la magia sucede.
Esa magia se sintió en el aula
Nadie estaba pensando únicamente en reglas gramaticales. Estábamos pensando en nuestros personajes, en sus decisiones y en lo que esas decisiones podían decir de nosotros. El inglés simplemente estuvo ahí, como un puente para expresar aquello que queríamos contar.
Para mí, ahí existe también una enseñanza importante sobre la manera en que podemos acercarnos a una segunda lengua. Aprender un idioma no debería consistir solamente en memorizar estructuras, responder ejercicios o preocuparnos por cometer errores. Necesitamos encontrar razones para utilizarlo.
Una historia puede ser una de ellas
La actividad también me permitió llevar al aula principios que forman parte del Programa de Trabajo de la Rectoría de la Universidad Veracruzana, particularmente sus ejes de derechos humanos, sustentabilidad e innovación educativa. Conceptos que pueden parecer muy amplios encontraron un espacio concreto en algo tan cotidiano como una clase de segunda lengua durante Halloween.
Y esta manera de utilizar las historias para acercarnos al idioma no termina en nuestro salón. Mi compañera Kutzandy Torres Sánchez, maestra de Inglés Avanzado 2 del Centro de Idiomas Córdoba de la Universidad Veracruzana, también llevará el terror al aula a través de una actividad de narración de cuentos.

En su grupo, las historias de terror serán otra oportunidad para encontrarse con el inglés desde la imaginación y la palabra. Porque independientemente del nivel que estemos cursando, contar y escuchar una historia puede ayudarnos a dejar de pensar en el idioma únicamente como algo que debemos aprender y comenzar a experimentarlo como algo que podemos utilizar. Y quizá eso fue lo que más disfruté de la experiencia.
Este año, los monstruos no llegaron solamente para asustarnos
Nos ayudaron a hablar, a imaginar otras posibilidades y a recordar que todos podemos reescribir una historia. Porque, a veces, la mejor manera de aprender un idioma es comenzar a utilizarlo para decir algo que realmente nos importa.





![[VIDEO] ¿Qué hacer en Coatzacoalcos? Naturaleza, sabores y lugares por descubrir](https://paralelo90.mx/wp-content/uploads/2026/10/maxresdefault-1-696x392.jpg)
