Cocodrilos, película inspirada en los periodistas Regina Martínez y Rubén Espinosa, y que se exhibe en cines desde el 24 de septiembre, es una manera de resistir a la normalización de la violencia que vive el estado de Veracruz y el país, afirmó la escritora Magaly Velasco, durante la charla que el público asistente pudo sostener con el protagonista, Hoze Meléndez, y varios integrantes del equipo de producción.
La noche del domingo 27 de septiembre en la sala 5 del cine de Plaza Américas, en Xalapa, amigos, colegas de la comunicación y público general, se dieron cita para ver en pantalla grande el largometraje dirigido por J. Xavier Velasco, su ópera prima, y después entablar un diálogo sobre el significado de la obra en la vida de los veracruzanos, que recuerdan con tristeza la época en que sucedieron los hechos en los que se inspira la película.
Basada en la novela homónima de Magali Velasco, quien además escribió el guion para el proyecto audiovisual, en compañía de su hermano Xavier, la cinta muestra las dificultades y la violencia a la que se tiene que enfrentar Santiago (Hoze Meléndez), un fotoperiodista que trabaja para un periódico situado en el puerto de Veracruz, luego del asesinato de su amiga y mentora Amanda y su hija, debido a su labor periodística, hechos que el Gobierno en turno pretende ocultar con el argumento de un simple asalto. La cinta ya cuenta con seis nominaciones a los premios Ariel.

Regina Martínez y Ruben Espinosa son casos emblemáticos -no los únicos-, de la época en que el Estado de Veracruz fue gobernado por Javier Duarte de Ochoa, hoy preso, que se caracterizó por la violencia y el acoso a periodistas y medios de comunicación.
Después de la proyección, la guionista Magali Velasco, el protagonista Hoze Melendez, así como el productor Ernesto Martínez Arévalo e integrantes de la producción, atendieron los comentarios y preguntas del público asistente.
¿Qué motivó la novela escrita por Magali Velasco?, se preguntó desde el público. Para ella es una forma de resistir a la violencia que ha vivido Veracruz, al miedo que ha provocado entre la población y la denuncia que no termina, porque los ataques continúan.
Explicó las diferencias entre la novela y la película.
“Son dos puntos de historia, pero yo la novela y él el guión. De tal suerte que cuando leen la novela, verán que no terminan igual, que hay variaciones, más allá de las fronteras en el género de la novela, que puede ser más abarcativa que una que una historia contada en imágenes”
Tanto para Velasco, como para el equipo involucrado, es imperante continuar la denuncia de los hechos violentos que marcaron a Veracruz entre el 2010 y el 2016, aunque la documentación no alcance para retratar fielmente el dolor. Sin embargo, los realizadores emprendieron una investigación ardua para darle la dimensión justa al tema.
“Pues la realidad supera a la ficción. En muchas de las situaciones que están aquí están documentadas por varias notas, es una investigación que hicimos tanto mi hermano como yo, y que reúne y compila una serie de eventos, hechos, que seguramente para todos los que estamos en esta sala y que nos tocó vivir años atrás, muchas de estas situaciones, si no vivirlas, me refiero a ser testigos”, comentó Magali Velasco.
Y así fue, al terminar la película, entre el público predominó nostalgia, enojo y tristeza, luego de ver calles y edificios conocidos del famoso Puerto de Veracruz, como escenario latente de censura, desapariciones y asesinatos. Una época en la que los veracruzanos eran testigos directos o indirectos de los hechos, era inevitable no enterarse y optar por cerrar los ojos.
De acuerdo con el productor Ernesto Martínez, la película tuvo un costo de 18 millones de pesos y contó con un apoyo gubernamental a la producción cinematoráfica. Se trató de un reto significativo porque debió trasladarse personal capacitado de otras ciudades para estapas como el scouting (elegir los titios de grabación) y el mismo rodaje.
Por qué producir una película sobre la violencia en Veracruz, le preguntaron a Martínez. En este sentido, la película tiene un punto de vista distinto a otras producción que abordan las mismas temáticas, como el crimen organizado, las desapariciones y la violencia.
“Tiene un punto de vista distinto. Respetuoso, otro lugar de la violencia […] Para nosotros era necesario darle una reflexión a las películas sobre la violencia.”, afirmó el productor.




