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    La Cantada de Naolinco: 5 cosas que quizá no sabías de esta tradición de Día de Muertos

    En Naolinco, Veracruz, la noche del 1 de noviembre tiene un sonido particular: el de los alabados y las alabanzas que se entonan frente a las tumbas y los altares familiares para recordar a quienes ya fallecieron. Se trata de La Cantada, una tradición que reúne a familias, amigos y visitantes alrededor de cantos que han pasado de generación en generación.

    Aunque tiene un origen ligado a la religión católica, esta celebración también representa una de las expresiones culturales más singulares del municipio, donde la hospitalidad, la gastronomía y el cuidado de los altares forman parte de una costumbre que continúa viva.

    Pero ¿qué es exactamente La Cantada?, ¿por qué existen dos tipos de cantos y cómo pueden participar quienes visitan Naolinco? Estas son cinco cosas que quizá no sabías sobre esta tradición de Día de Muertos.

    Naolinco

    ¿Qué es La Cantada y cuál es su origen?

    La Cantada consiste en la entonación de alabados y alabanzasfrente a las tumbas de familiares y amigos, así como en los altares instalados en los hogares de Naolinco. La celebración se realiza cada noche del 1 de noviembre y reúne a grupos de personas que recorren distintos puntos del municipio para interpretar estos cantos.

    De acuerdo con Juan Carlos Rivera, servidor público de Naolinco, destaca que el origen de esta celebración podría remontarse al periodo de evangelización, durante el siglo XVI, cuando los cantos de carácter católico comenzaron a difundirse en la región. Sin embargo, precisó que no existen datos históricos certeros que permitan establecer cuándo se incorporaron exactamente a las celebraciones de los Fieles Difuntos.

    1. Alabanzas y alabados

    Uno de los aspectos más particulares de La Cantada es que no todos los cantos son iguales. Existen dos tipos: las alabanzas y los alabados, que se distinguen por su horario, entonación y forma de interpretación.

    Las alabanzas se cantan antes de la medianoche, tienen una tonalidad más alegre y están dedicadas a santos y mártires. En ellas, la primera voz interpreta distintos versos, mientras el coro repite siempre el primero. En cambio, los alabados se entonan después de la medianoche y tienen un carácter más melancólico, con notas prolongadas y una ejecución más complicada. En este caso, el coro repite el verso que acaba de interpretar la primera voz.

    Juan Carlos Rivera explicó que ambas modalidades tienen una estructura particular que permite distinguirlas durante la celebración.

    2. Las familias abren las puertas de sus casas para recibir a quienes cantan

    La Cantada no se limita al panteón. Después de los primeros cantos, los grupos también recorren las viviendas donde las familias instalan sus altares y reciben a quienes desean entonar alabanzas o alabados.

    Los anfitriones son los propios habitantes de Naolinco, quienes mantienen las puertas abiertas durante la noche para recibir a los grupos cantores. Eso sí, antes de interpretar alguna pieza frente al altar, los visitantes deben pedir permiso. Como muestra de agradecimiento por acompañar a la familia, al terminar los cantos se ofrecen alimentos y bebidas tradicionales, entre ellos tamales, atole, ponche, rompope y licores elaborados con frutas de la región, como mora, tejocote y jobo.

    3. Los visitantes también pueden sumarse a los cantos

    Quienes llegan a Naolinco para conocer esta tradición no tienen que saber de memoria las letras ni conocer previamente las melodías para participar.

    Los visitantes pueden acercarse a los grupos cantores, solicitar permiso para integrarse y seguir los versos mediante impresiones que contienen las letras de las alabanzas y los alabados. De esta manera, quienes asisten por primera vez pueden aprender cómo se desarrolla la tradición y participar junto con los habitantes del municipio.

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    4. Las familias también crean nuevos alabados y alabanzas

    La continuidad de La Cantada depende, en buena medida, de las familias originarias de Naolinco que han transmitido esta costumbre de generación en generación.

    Algunas incluso se encargan de crear nuevas composiciones para estrenarlas durante la noche del 1 de noviembre y compartirlas con otros habitantes del municipio. Entre ellas destaca la familia Martínez, reconocida por su participación en la creación e interpretación de nuevas versiones de alabanzas y alabados, que también llevan a los altares de familiares y amistades.

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    5. No es una fiesta, es una forma de honrar a los difuntos

    Aunque durante los últimos años La Cantada se ha acompañado de exposiciones plásticas, murales, decoración de altares y muestras gastronómicas, su esencia sigue estando en los cantos dedicados a los seres queridos que ya fallecieron.

    En Naolinco, los altares se preparan con especial cuidado y las expresiones artísticas complementan una celebración cuyo propósito principal es recordar y honrar a los difuntos. La Cantada no debe confundirse con una fiesta o celebración de carácter carnavalesco, pues su significado va más allá de las actividades que pueden disfrutar los visitantes.

    Una tradición que Naolinco comparte con sus visitantes

    La Cantada es una oportunidad para conocer una de las expresiones culturales que distinguen a Naolinco durante el Día de Muertos. A través de sus cantos, los altares y la hospitalidad de sus familias, el municipio mantiene una costumbre que invita a recordar a quienes ya fallecieron y a compartir esa memoria con las nuevas generaciones.

    Para quienes desean conocerla, la recomendación es acercarse con respeto a los grupos cantores, solicitar permiso para participar y comprender que, detrás de cada canto, existe una forma particular de honrar a los difuntos.

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