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    Coatzacoalcos a través de la mirada de Sergio Balandrano: postales de una ciudad entre el mar y el río

    Cada mañana, desde muy temprano, comienza el recorrido de Sergio Balandrano Casas. Como fotoperiodista en Coatzacoalcos, su trabajo lo ha llevado a capturar acontecimientos que duran apenas unos instantes y que forman parte de la historia cotidiana de la ciudad. Pero entre una cobertura y otra también ha aprendido a observar.

    A veces es el sol cayendo sobre el horizonte. Otras, un enorme buque que avanza por el río mientras desde las escolleras alguien se detiene para observarlo. También están los árboles convertidos en siluetas al terminar el día, el mar cambiando de tonalidad o esas nubes oscuras que aparecen antes de una tormenta y transforman por completo el paisaje.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    Son escenas que ocurren todos los días en Coatzacoalcos, pero que la cámara de Balandrano permite mirar de otra manera. A través de sus fotografías aparece una ciudad que vive entre dos grandes protagonistas: el mar y el río.

    Una ciudad frente al Golfo de México

    Buena parte de la vida de Coatzacoalcos transcurre mirando hacia el mar. Su malecón acompaña durante kilómetros la costa y se ha convertido en uno de los espacios más reconocibles de la ciudad. Por las mañanas aparecen quienes salen a caminar o ejercitarse; conforme avanza el día llegan familias y visitantes, y por las tardes el horizonte comienza a cambiar. Es entonces cuando la luz ofrece algunas de las imágenes que Balandrano ha aprendido a reconocer.

    Dependiendo de la época del año y de las condiciones atmosféricas, el sol modifica su recorrido aparente sobre el horizonte. Hay temporadas en las que la silueta de los volcanes de San Martín y Santa Marta de la región de Los Tuxtlas forma parte del paisaje visible desde esta zona del sur de Veracruz.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    Para alguien que visita Coatzacoalcos puede ser una fotografía atractiva. Para quien ha vivido aquí durante años, esas siluetas, la playa y los colores del cielo forman parte de una geografía familiar. Y ahí aparece una de las particularidades de estas fotografías: no necesariamente muestran lugares desconocidos. Muestran de otra manera aquellos que los porteños conocen perfectamente.

    Donde el río se encuentra con el mar

    Si el malecón permite seguir la costa, las escolleras ofrecen otro de los paisajes característicos de Coatzacoalcos. El paseo se encuentra precisamente en la desembocadura del río Coatzacoalcos hacia el Golfo de México y permite caminar mientras se observa el movimiento del agua y la actividad portuaria.

    Desde ahí también aparece una imagen difícil de encontrar en otras ciudades: grandes embarcaciones petroleras avanzando a unos metros de quienes recorren el paseo. Coatzacoalcos es una ciudad portuaria y esa condición también forma parte de su paisaje.

    Buques que llegan o salen de sus instalaciones portuarias transportan mercancías e hidrocarburos hacia diferentes destinos. Lo que para la actividad económica representa una operación cotidiana, desde las escolleras puede convertirse en una escena que sorprende a quien la observa por primera vez. Un barco de enormes dimensiones avanzando por el río mientras pescadores, corredores y familias continúan con su día. Industria y paisaje compartiendo el mismo encuadre.

    Hay días en que las nubes también forman parte de la postal

    No todas las fotografías necesitan un cielo despejado. En una región acostumbrada a cambios rápidos en las condiciones del tiempo, los minutos previos a una lluvia pueden producir algunas de las imágenes más intensas.

    Las escolleras cambian cuando el cielo comienza a oscurecer. El agua pierde sus tonalidades habituales, las nubes ocupan buena parte del horizonte y el paisaje que unas horas antes parecía completamente distinto adquiere otra personalidad. Balandrano también ha detenido esos momentos.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas
    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    Su trabajo cotidiano le permite estar en la calle cuando la ciudad cambia de luz: muy temprano, al terminar la tarde o justo cuando las condiciones meteorológicas anuncian que algo está por ocurrir. La fotografía entonces no necesita mostrar solamente el Coatzacoalcos de los días soleados. También puede encontrar belleza en un cielo gris antes de la lluvia.

    Sombras que cualquier porteño podría reconocer

    Hay fotografías en las que prácticamente desaparecen los detalles. Queda la silueta de un árbol, algunas personas a contraluz y el naranja del horizonte mientras termina el día. No hace falta necesariamente identificar una calle.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    Parte de la identidad visual de una ciudad también está construida por pequeños elementos que sus habitantes aprenden a reconocer: la vegetación junto al río, una palmera frente al mar, las escolleras, el perfil de un barco o determinadas formas del paisaje.Para quien vive lejos, quizá sean solamente árboles, agua y cielo. Para un porteño pueden ser suficientes para saber que está mirando Coatzacoalcos.

    Fotografiar también es aprender a mirar la ciudad

    El fotoperiodismo suele trabajar con lo inesperado. Una noticia ocurre y el fotógrafo tiene que llegar, observar y encontrar en pocos segundos la imagen capaz de explicar algo de lo que está sucediendo. Ese ejercicio constante también modifica la manera de mirar cuando no hay una noticia enfrente.

    Después de recorrer una ciudad durante años, se aprende dónde cae determinada luz, qué ocurre en el horizonte a cierta hora o desde qué punto puede observarse el movimiento del río. Las fotografías de Sergio Balandrano Casas reunidas en este recorrido nacen precisamente de esa mirada.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    No pretenden construir una lista definitiva de los lugares más bonitos de Coatzacoalcos. Son fragmentos encontrados durante el tránsito cotidiano por una ciudad que, a pesar de estar asociada frecuentemente con su actividad industrial y petrolera, también tiene una geografía particular que vale la pena observar.

    Coatzacoalcos, entre el mar y el río

    Quizá esa sea una de las mejores maneras de entender a Coatzacoalcos. De un lado está el Golfo de México, con su playa, el malecón y sus atardeceres. Del otro, el río que durante siglos ha definido buena parte de la historia y actividad de esta región. En medio está la ciudad.

    Las escolleras permiten observar el punto donde ambos paisajes comienzan a encontrarse. Los barcos recuerdan su carácter portuario. Las montañas que alcanzan a distinguirse a la distancia conectan visualmente con otra parte del sur veracruzano. Y todos los días la luz vuelve a cambiarlo.

    Coatzacoalcos
    Foto cortesía Sergio Balandrano Casas

    Para quien llega por primera vez, estas imágenes pueden convertirse en lugares por descubrir. Para quienes viven aquí, quizá funcionen de otra manera: como recordatorio de aquello que la rutina a veces hace invisible. Eso es también lo que consigue una buena fotografía. Detener durante un instante aquello frente a lo que pasamos todos los días y obligarnos a mirarlo nuevamente.

    En las imágenes de Sergio Balandrano Casas, Coatzacoalcos no aparece solamente como el escenario donde ejerce su oficio periodístico. Aparece como territorio, paisaje y memoria.Como ese lugar que para muchos porteños es más que la ciudad donde viven: es parte de su identidad y de su orgullo.

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