Veracruz también puede contarse a través de un camarón que vende volovanes, los oficios que forman parte de la vida cotidiana y los recuerdos que despierta el mar. Para la artista veracruzana, Vanessa Baez estos elementos son más que parte del paisaje: son una fuente de inspiración para crear personajes que reflejan la identidad jarocha.
Detrás de estas ilustraciones está Machiarrty, proyecto de una joven de 25 años que encontró en el dibujo una manera de expresar sus vivencias, emociones y vínculo con la tierra donde creció. Su trabajo parte de observar aquello que los veracruzanos ven todos los días y transformarlo en imágenes con personalidad propia.

De un vendedor de volovanes a un personaje inspirado en Veracruz
La inspiración para crear no siempre aparece en un estudio o frente a una hoja en blanco. En ocasiones, basta con prestar atención a lo que sucede alrededor. Vanessa Baez recuerda que uno de sus personajes surgió durante una visita al bulevar de Veracruz, cuando vio pasar a un hombre en bicicleta que llevaba una canasta de volovanes. La escena llamó su atención y le dio la idea de convertir aquella imagen cotidiana en un camarón que vende este tradicional antojito.
En lugar de ilustrar directamente al vendedor, tomó la escena como referencia para construir un personaje animado. De esta manera, vinculó una especie marina con uno de los oficios que forman parte de la vida diaria del puerto.

Para ella, actividades como vender volovanes, ofrecer raspados o recorrer las calles con distintos productos son parte de las escenas que distinguen a Veracruz. Aunque los habitantes pueden estar acostumbrados a ellas, también representan una parte de la identidad local que merece ser contada.
«Muchas veces nada más tenemos que pararnos pues a observar un poco a nuestro alrededor y vamos a encontrar muchísimo material de donde pues ilustrar», explicó.
Dibujar el carácter de los jarochos
Los referentes de Veracruz no solo aparecen en los objetos, los animales o los oficios que inspiran a la artista. También están presentes en la personalidad que busca imprimir a sus personajes.
Machiarrty procura que cada creación tenga una identidad propia, una expresión y una manera de conectar con el público. En esa construcción incorpora características que asocia con los jarochos, como la alegría, la picardía y la confianza. «Intento hacer con personalidad» a todos los personajes de su universo creativo, explicó al hablar de su intención de representar algo más que una figura. Busca que sus ilustraciones puedan transmitir rasgos con los que la gente de Veracruz se identifique.
Su propuesta parte de una relación personal con el estado. La cultura cotidiana, las experiencias que ha acumulado y las tradiciones con las que ha convivido desde pequeña influyen en la manera en que imagina y desarrolla sus personajes.
Vivir lejos de Veracruz para volver a mirarlo de otra manera
La relación de la artista con su tierra también se transformó durante el tiempo que vivió fuera del estado. Permaneció cerca de dos años en Querétaro, una experiencia que le permitió reconocer cuánto extrañaba el entorno en el que había crecido.
«Me encanta Veracruz», expresó al recordar su vínculo con el puerto. La distancia la llevó a valorar con mayor fuerza detalles que formaban parte de su vida habitual, como el mar, la vista de la Isla de Sacrificios y las particularidades de vivir en una ciudad costera. «Empecé a ser más creativa, empecé como a diseñar un poquito más y a crear desde pues la nostalgia», contó.


Estar lejos le permitió mirar Veracruz desde otra perspectiva. Aquello que antes formaba parte de la rutina adquirió un significado distinto: los paisajes, las costumbres y hasta las escenas más sencillas de la vida cotidiana se convirtieron en recuerdos capaces de alimentar nuevas ideas.
Una forma de expresar sus raíces
Aunque estudió Ingeniería Bioquímica en el Tecnológico de Veracruz y disfruta también de su profesión, la ilustración representa para ella un espacio de expresión en el que puede transformar sus ideas y emociones en algo tangible. El proyecto comenzó a tomar mayor formalidad durante la pandemia de 2020, cuando encontró en dibujar, pintar e ilustrar un hábito que le permitió explorar su creatividad y compartirla con otras personas.
«Tomé en pandemia el hábito de dibujar, de pintar, de ilustrar y pues se me fue dando», recordó sobre el inicio de una etapa en la que comenzó a dedicar más tiempo a esta actividad.
Con el tiempo, esa práctica se convirtió en una parte importante de su identidad. A través de sus creaciones, experiencias con la danza y su conexión con las tradiciones veracruzanas. Para la artista, compartir el trabajo propio también implica mostrarse vulnerable, pues cada ilustración nace de una idea personal y representa una forma particular de interpretar lo que sucede a su alrededor.

Desde una escena en el bulevar hasta los recuerdos del mar, su proceso creativo encuentra en la vida cotidiana un punto de partida para representar el lugar al que pertenece. En sus ilustraciones, Veracruz aparece desde una mirada personal: no solo como un paisaje que se contempla, sino como una identidad que puede dibujarse.



